¿Alguna vez escuchó hablar sobre “inyecciones intraoculares”?

En oftalmología como en otras especialidades medicas, existen vías de administración de medicamentos que exceden a los comprimidos orales que ingerimos habitualmente para tratar una cefalea, una faringitis u otras enfermedades sistémicas. Tal es el caso de las famosas “gotitas” que usamos los oftalmólogos en un gran número de patologías conocidas, como por ejemplo las conjuntivitis, las ulceras corneales, el ojo seco o el glaucoma, entre otras.

Pero existen a su vez entidades que “no duelen” y deterioran la visión drásticamente en un período corto de tiempo; éstas son las enfermedades de la retina y el vítreo (segmento posterior del ojo) que pueden presentarse en cualquier persona y a cualquier edad, sucediendo con mayor frecuencia en aquellas que padecen ciertas enfermedades; en diabetes de larga evolución y malos controles como la “Retinopatía diabética”, en personas de edades avanzadas con antecedentes familiares como la “Degeneración Macular Asociada a la Edad” o bien en aquellas personas que han sufrido algún accidente vascular en los vasos del ojo como las “trombosis de venas de retina”. Estas tres mencionadas anteriormente junto a otras menos frecuentes, se caracterizan por desencadenar “Edema Macular”, una inflamación severa de la retina (en el sector que utilizamos para la visión central) que no puede ser tratada con comprimidos vía oral y mucho menos con gotas tópicas. El tratamiento de estas enfermedades en muchas de sus etapas evolutivas requiere exclusivamente de fármacos administrados directamente en la zona afectada y para eso contamos con las “Inyecciones Intravitreas”.

Pero… ¿Qué son las inyecciones intravitreas?

La inyección intravitrea, como su nombre lo indica, es la aplicación de un fármaco dentro del ojo mediante una jeringa y una aguja, tal como se muestra en la imagen a continuación.

inyecciones-intravitreas

Esta práctica médica lleva más de 100 años utilizándose en oftalmología. Iniciándose (según algunos registros) en 1911 con la aplicación de aire para el tratamiento del Desprendimiento de Retina, luego administrando antibióticos en infecciones intraoculares. Y es en los últimos 20 años que ha cobrado importancia y ha sido ampliamente difundida en todo el mundo con el uso de los “Antiangiogénicos” por la practicidad y rapidez de su ejecución. Al punto que hoy muchos oftalmólogos las realizan en consultorios o salas de asepsia intermedias sin tener en cuenta los riesgos aumentados y las posibles complicaciones, como el desgarro de retina y la temible endoftalmitis (infección de las estructuras internas del ojo), que de suceder puede comprometer severamente la salud del órgano y dejar secuelas visuales de por vida, incluyendo la ceguera.

Es por ese motivo que se está investigando demasiado y hoy estudios demuestran que realizar las aplicaciones bajo condiciones de asepsia y antisepsia (como lo es el quirófano) son seguras, con excelente resultados y bajos porcentajes de riesgos (0.029%) en contraposición a realizarlas en el consultorio donde el riesgo de desarrollar infección intraocular es realmente superior (0.12%). Que si bien parecen números pequeños, dicho de otra manera se puede infectar un ojo cada 4000 aplicaciones empleadas en quirófano y uno cada 800 realizadas en consultorios. Lo que indica un riesgo 10 veces mayor.

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¿Cómo se lleva a cabo este procedimiento?

El procedimiento se lleva a cabo con el paciente acostado en una camilla en quirófano.

Previamente algunos oftalmólogos indican antibióticos tópicos (gotas) de 2 a 3 días.

Se realiza la asepsia y antisepsia de la piel y de la superficie ocular con Iodopovidona, dejando que ésta actúe por unos minutos (en algunas personas alérgicas pueden utilizarse otros antisépticos como por ejemplo el alcohol), luego se lava con abundante solución fisiológica y dependiendo de las características del ojo del paciente se elige el sector más propicio donde aplicar la inyección.

Este procedimiento sin complicaciones no demanda más de 15 minutos, lo que hace a la práctica sencilla y fácil para el profesional que la realiza, reiterando que este es el motivo que en algunos lugares del mundo los oftalmólogos las ejecuten en los consultorios a pesar de conocer sus riesgos aumentados.

Escrito por el Dr. Joaquín Vidoz. Instituto Santa Lucía Paraná

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