La membrana amniótica representa la capa mas interna del saco embrionario y fetal. Consiste en una membrana avascular con grosor de 0,02 a 0,5 mm compuesta por una capa única de células cuboideas y su membrana basal que descansa sobre una capa de tejido conectivo próxima al corion.

Desde hace un siglo se utiliza la membrana amniótica para el tratamiento de distintas afecciones debido a su importante capacidad para regenerar tejidos y controlar la inflamación. Los usos de la membrana amniótica en oftalmología han crecido recientemente para el manejo de alteraciones de la superficie ocular, incluyendo la cornea y la conjuntiva, así como también para las cirugías oculares de tipo reconstructivas y para el control de infecciones.

Amniotic-Membrane (1)

 

¿Qué propiedades tiene la membrana amniótica?

Las células epiteliales presentes en la membrana amniótica son una fuente rica de factores biológicamente activos conocidos por promover la diferenciación y proliferación celular. Por lo tanto, se considera que la membrana amniótica es un apósito muy atractivo para heridas.

La membrana amniótica contiene abundantes factores de crecimiento, factores mitogénicos, factores antiangiogénicos, proteínas antiinflamatorias e inhibidores naturales de la proteasa. Además, se le han demostrado importantes propiedades anti cicatrizales que previenen la formación de cicatrices en los tejidos.

¿Cómo se utiliza la membrana amniótica en oftalmología?

Existen tres formas fundamentales de utilización de la membrana amniótica en oftalmología. Se puede utilizar a modo de injerto, en la cual la membrana tiene como objetivo rellenar un defecto de la cornea, y para ello se suelen utilizar varias capas de MA. La segunda forma de utilización consiste en emplearla como recubrimiento, con el objetivo de diminuir la inflamación y favorecer la epitelización corneal sin dejar secuelas ni opacidades, además de controlar infecciones. Finalmente, se la puede utilizar de forma combinada como injerto mas recubrimiento.

amnios
Utilización de la membrana amniótica. (A) Como injerto, (B) como recubrimiento, y (C) combinada

¿Cuáles son sus principales indicaciones?

Los usos de la membrana amniótica en oftalmología son múltiples. A continuación nombramos algunas de sus principales indicaciones:

Córnea

  • Defectos epiteliales persistentes.
  • Úlceras corneales.
  • Descemetocele.
  • Perforación corneal.
  • Queratopatia bulosa.
  • Queratopatia en banda después de la remoción quirúrgica de los depósitos calcificados.
  • Quemaduras térmicas o químicas en estado agudo.
  • Prevención de la cicatrización corneal después de cirugía refractiva con láser excimer.
  • Necrolisis epidérmica tóxica aguda y síndrome de Stevens Johnson.

Conjuntiva

  • Reconstrucción de la conjuntiva bulbar y/o fondo de saco conjuntival por cicatrización o grandes lesiones.
  • Simblefaron.
  • Reparar bula (ampolla) filtrante.

Córnea y conjuntiva

  • Pterigium.
  • Tumores límbicos.

Esclera

  • Perforación escleral pequeña sin prolapso del contenido ocular.
  • Escleromalacia.

 

El trasplante de membrana amniótica es una práctica que está creciendo día a día en la oftalmología, ayudando en la recuperación visual de problemas que hasta hace poco tiempo tenían pocas o nulas posibilidades de recuperación.

Los estudios publicados demuestran que con esta modalidad de tratamiento se han obtenido resultados muy satisfactorios; se ha logrado la curación y/o reconstrucción de la superficie ocular de forma significativa y se la considera una alternativa terapéutica valida que puede ser de gran utilidad en nuestro medio.

 

Escrito por el Dr. Alejandro Allocco. Instituto Santa Lucía Paraná

 

2 respuestas a “Usos de la membrana amniótica en oftalmología

  1. Muy interesante cada tema que desarrollan. Y, con respecto a la calidad visual me gustaría, si es posible, me comenten sobre el caroteotenoides qué se encuentran en la reina. Leí x allí, en algún artículo qué no recuerdo lo bueno de la ingesta de zeaxantina luteína ya qué reducen el riesgo de padecer enfermedades oculares.

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    1. Sandra Karina gracias por tu comentario. Respecto de tu consulta, te comentamos que los carotenoides son precursores de la vitamina A, importante a nivel oftalmológico por ser esencial como componente de los pigmentos visuales y así permitir funciones como la visión nocturna, principalmente. De los carotenoides conocidos solo el 10% tiene valor como vitamina A (o retinol, su forma metabólicamente activa, como por ejemplo el b-caroteno).
      Del resto, entre los carotenoides más comunes que podemos encontrar se encuentran la mencionada zeaxantina y la luteína, carotenoides que no pueden sintetizarse en el organismo y deben incorporarse con la dieta (espinaca, maíz y lechuga, fundamentalmente), y que si bien no cumple funciones vitamínicas, sí presentan un rol muy importante tanto como pigmentos como por su función antioxidante (“desactivando” radicales libres del organismo y así aumentando su resistencia a los mismos).
      Dentro de las patologías oculares que se ven beneficiadas por el consumo de carotenoides diarios en la dieta, se encuentra la DMRE (Degeneración Macular Relacionada a la Edad), principal causa de ceguera en mayores de 65 años y las cataratas, principal causa de disminución de la visión a nivel mundial. La zeaxantina y la luteína son casi los únicos carotenoides que pueden encontrarse tanto en mácula como en cristalino, sitios en donde protegen a los mismos funcionando como un filtro de la luz visible, así reduciendo su estrés oxidativo; desde el año 2000 hasta la fecha grandes ensayos clínicos demostraron la reducción de hasta un 25% de posibilidades de desarrollar DMRE grave con su implementación en la dieta, así como también la mejoría de la visión y del número de pigmentos activos en la retina en pacientes sanos. Otros estudios científicos en desarrollo han demostrado también una reducción significativa en el riesgo de desarrollo de cataratas con la incorporación dietaria de carotenoides, principalmente de cataratas nucleares.

      Referencias:
      – Olea, J. L., Aragón, J. A., Zapata, M. E., & Tur, J. A. (2012). Características de la población con ingesta baja en luteína y zeaxantina en pacientes con degeneración macular asociada a la edad variante húmeda. Archivos de la Sociedad Española de Oftalmología, 87(4), 112-118.
      – Bone, R. A., Landrum, J. T., Guerra, L. H., & Ruiz, C. A. (2003). Lutein and zeaxanthin dietary supplements raise macular pigment density and serum concentrations of these carotenoids in humans. The Journal of nutrition, 133(4), 992-998.
      – Age-Related Eye Disease Study Research Group. (2001). A randomized, placebo-controlled, clinical trial of high-dose supplementation with vitamins C and E, beta carotene, and zinc for age-related macular degeneration and vision loss: AREDS report no. 8. Archives of ophthalmology, 119(10), 1417.
      – Delcourt, C., Carriere, I., Delage, M., Barberger-Gateau, P., & Schalch, W. (2006). Plasma lutein and zeaxanthin and other carotenoids as modifiable risk factors for age-related maculopathy and cataract: the POLA Study. Investigative ophthalmology & visual science, 47(6), 2329-2335.

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