INCREMENTANDO LA CAPACIDAD DE DETECCIÓN DE LAS ENFERMEDADES VISUALES:

NUEVO TEST DE VISIÓN DE CONTRASTE PARA LA REGIÓN

¿Qué es la sensibilidad al contraste?

La sensibilidad al contraste es la capacidad que tiene nuestro sistema visual para diferenciar un objeto del fondo en el que se encuentra. El 80 % de la información del mundo que nos rodea llega al cerebro humano a través de la visión. Nuestra experiencia visual necesita en gran parte de la detección de contrastes que son más o menos perceptibles dependiendo de las condiciones (luminosidad, color), o situaciones en las que nos encontramos (nieve, agua, cemento, cielo, noche, etc.), y por sobre todo de la capacidad de nuestro sistema visual para discriminarlas.

Medir la sensibilidad al contraste implica determinar el nivel de contraste más bajo que puede ser detectado por el paciente, para un determinado estímulo. Y esto nos informa sobre la CALIDAD de la visión, y nos da una evaluación más completa sobre la experiencia visual del paciente.

Una persona con sensibilidad al contraste alterada puede tener problemas al conducir su automóvil de noche, dificultad para visualizar los peatones en calles poco iluminadas, para distinguir elementos de un paisaje, o detectar a tiempo un escalón de un color similar al pavimento. Además, sus ojos se cansan más fácilmente al leer o ver televisión, más aún si se trata de texto y fondo de colores similares.

¿Cuál es la utilidad de estudiar la sensibilidad al contraste?

Resulta que un paciente puede poseer buena agudeza visual (cantidad visual o letras de cartel negro sobre blanco) pero baja sensibilidad de contraste (calidad visual). Y muchas enfermedades alteran la sensibilidad al contraste de forma tal que se afecta en forma considerable la calidad de vida del paciente. Su desempeño en las tareas diarias, incluso las más simples, se ve deteriorado. El paciente así lo relata, y esto no debería ser subestimado.

El compromiso de la sensibilidad de contraste puede ser un hallazgo clínico precoz, incluso, previo al compromiso de la agudeza visual. Evaluar la sensibilidad al contraste es por lo tanto muy útil, ya que nos proporciona información adicional de la capacidad visual del paciente y nos permite monitorear tanto el avance como la respuesta al tratamiento de enfermedades como la catarata, el glaucoma, maculopatías, neuropatías, ambliopía, vicios de refracción y la retinopatía diabética.

El paciente que se opera de cataratas (opacidad del cristalino) nota gran mejoría en su visión de contraste, y esto puede evaluarse y cuantificarse. Inclusive existen actualmente lentes intraoculares que fueron diseñados para incrementar la visión de contraste, con el objetivo de brindar al paciente no solo la resolución de su enfermedad de base sino también de mejorar las prestaciones para su visión postoperatoria. También resulta útil para los pacientes con indicación de cirugía refractiva.

La visión de contraste es importante para los deportistas, tanto de elite como amateur, ya que permite identificar un objeto y calcular su distancia. La práctica de deportes que implican condiciones de iluminación medias o bajas como el tiro, el esquí, el ciclismo, o el automovilismo se benefician de lentes con filtros que seleccionan ciertas longitudes de onda, permitiendo mayor transmisión de luz útil y mejor contraste. Entonces, evaluar el estado de salud de la visión de contraste resulta un dato de interés a la hora de estudiar la performance de un deportista. También para su asesoría.

¿Qué test de sensibilidad de contraste existen? ¿Cómo se realizan?

La visión de contraste puede evaluarse con distintos test oftalmológicos como Contrast Sensitivity Viewer (CSV), Contrast Test System (VCTS) o Pelli Robson.

El test es muy simple de hacer y es inofensivo. Se emplea una tabla auto iluminada que se coloca a tres metros del paciente. Se somete a prueba la capacidad del paciente para detectar una consigna que tiene gradualmente menos contraste a medida que se transita dicha tabla. Se evalúa cada ojo por separado y luego se vuelcan los datos a una gráfica preestablecida, la cual puede añadirse a su historia clínica para seguimiento y futuras comparaciones.

El test CSV-1000 es usado por los oftalmólogos en más de 60 países para evaluar la sensibilidad al contraste. Es un test estandarizado y avalado para tal fin. Su eficiencia y simplicidad lo convierten en un test ideal para estudiar la función visual de muchos pacientes que tienen la visión de contraste alterada, y que tienen por ejemplo indicación de cirugía de cataratas y cirugía refractiva. También para evaluar evolución y respuesta al tratamiento de otras enfermedades.

Test CSV-1000

¿Cómo puede mejorarse la sensibilidad de contraste?

En principio debe resolverse la enfermedad de base con el tratamiento médico o quirúrgico recomendado para el caso en cuestión.

Existen también lentes con filtros específicos que permiten mejorar la visión de contraste en los pacientes que presentan enfermedades estables y crónicas (ej. maculopatías). El médico puede hacer una indicación específica para cada caso, y puede evaluar la respuesta al tratamiento indicado a posteriori. Inclusive estos lentes pueden recomendarse como medida de seguridad y confort para pacientes saludables pero que realizan habitualmente actividades laborales o deportivas en condiciones de bajo contraste.

¿Qué hacer si sospecho que mi visión de contraste esta alterada?

El test de sensibilidad al contraste no forma parte de un examen ocular de rutina. Sin embargo, en caso que usted tenga inquietudes al respecto, síntomas que lo preocupen, o alguna enfermedad visual capaz de alterar esta función visual, su oftalmólogo tratante lo solicitara a modo de examen complementario. Es un test que no requiere dilatar las pupilas y puede hacerse en cuestión de minutos durante la misma jornada de atención clínica. No dude en consultar a su oftalmólogo de confianza en caso de presentar alguna disminución visual que lo inquiete.

Escrito por la Dr. María Angélica Mondino. Instituto Santa Lucía Paraná.

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