Nos encontramos en una situación nunca antes vivida, por si no era tan necesario, hoy dependemos 100% de las pantallas; nuestro trabajo, la escuela, los cursos desde la PC, nuestra vida social desde las redes con el celular, incluso estamos realizando actividad física guíados por una pantalla. Si alguien alguna vez hubiese predicho esto, nadie le creería ¿no?

¿Te has preguntado qué tan sano es estar frente a una pantalla?

¿Qué crees que es “menos peor”, el celular, la PC, el televisor?

¿Te has controlado, sacando las horas en las que duermes, cuánto tiempo pasas frente a pantallas?

Lamentablemente la tecnología ha evolucionado a una velocidad tremendamente superior a la humana, por lo que no nos ha dado tiempo a adaptarnos a los cambios. Así como aprendimos a caminar de manera erecta en miles de años para correr, cazar y alimentarnos, hoy nos duele el cuello y la espalda por permanecer demasiadas horas sentados. La tecnología y la ciencia duplicaron la esperanza de vida en los últimos 150 años (desde 40 años a casi 80 años) en países desarrollados y en vía de desarrollo, tuvimos que aprender a lidiar con ello, con las patologías que traen asociadas, o ¿no conoces gente que a los 40 años o cerca de esa edad comenzó a sentir que la visión no era la misma? Sobre todo la de cerca. Esto que sucede en nuestro ojo sucede en todo el organismo y en diferentes sistemas, que no tengo como finalidad mencionarlos aquí.

Diversos artículos leemos al respecto, algunos bien fundamentados otros no tanto, algunos con argumentos válidos otros no, la realidad es que en el 2020 y en medio de una pandemia que nos mete en casa o en el departamento, tenemos que combatir aún mas con esto y nos sentimos un poco fatigados, cansados y agobiados, con dolores de cabeza y visión borrosa por momentos, tanto de lejos como de cerca, ardor en los ojos y hasta ojos rojos, sentimos que nuestros lentes no dan más, o bien necesitamos unos nuevos y ni siquiera podemos salir corriendo a nuestro médico oftalmólogo, de hecho, en este momento hasta tenemos que recurrir a una videollamada (recurrir al enemigo mismo, que paradoja). Sentimos que nos queremos arrancar los ojos, claro está que nunca te recomendaría eso, pues, soy oftalmólogo!

La realidad es que uno debe analizar además del abuso de horas diarias, qué es lo que genera daño a nivel ocular. Por un lado tenemos la alteración en la superficie ocular, otro es el trastorno en el enfoque y por último la recepción luminosa en la retina.

Aquí van detalladamente cada uno de ellos y las pequeñas herramientas que pueden ayudarte.

¿Cómo protegemos la superficie ocular?

La superficie ocular, fundamentalmente el film lagrimal (mucosidad, lípidos y agua) requiere de un excelente funcionamiento de las glándulas palpebrales como de la glándula lagrimal respectivamente. Además de un correcto parpadeo renovador del mismo, que naturalmente ocurre entre 15 y 20 veces por minuto (parpadeo cada 3 segundos) mientras realizamos actividades recreativas, esto se ve afectado en las actividades que requieren concentración (que asocian a su vez el enfoque) sea manejar, leer o utilizar dispositivos electrónicos; el parpadeo se reduce a 5 veces por minuto, por un acto inconsciente e inevitable, de atención.

Entonces, ¿Qué podemos hacer? ¡Desconcentrarnos y matar dos pájaros de un tiro!

¿Pero cómo? Realizar una actividad distinta a la de concentración, por ende, dejar de mirar el monitor o distraerse de la lectura por unos segundos y mirar a lo lejos (un árbol, un edificio, un cartel, etc.), en ese instante por un mecanismo automático comenzamos a parpadear mas, asociado a la relajación del enfoque.

Cuando lo natural no basta podemos recurrir a lágrimas artificiales, que existen de todo tipo para cada caso en especial y la puede recetar cualquier médico oftalmólogo.

Los pacientes con enfermedades crónicas como el ojo seco, alergias conjuntivales e incluso el uso de lentes de contacto, se caracterizan por tener un film lagrimal inestable y las molestias suelen ser peores.

¿Cómo relajamos el enfoque?

Acabamos de explicar la manera indicada de relajar el enfoque ¡es el otro pájaro del tiro! Al cesar la visión de cerca y mirar a lo lejos por unos segundos, relajamos el musculo de nuestro cristalino (lente natural del ojo) por completo, ¡imaginate estar corriendo una carrera durante 8 o 10 horas seguidas sin descanso, todos los días!… ¿Quien podría no?…

Por otro lado, respondiendo a una de las primeras preguntas ¿Qué es peor? Si el celular, la PC o la TV. Ya podemos ir dándonos cuenta que cuanto más cerca estamos de la pantalla peor es, porque mas se ve afectado nuestro enfoque. De ahí es que se recomienda a la hora de realizar actividades con Tablets, PC y Smartphones, una distancia entre 50 cm y un metro. Dicho de otra manera, cuanto más extendidos estén nuestros brazos ¡Mejor!

Existe una regla práctica denominada “Regla de los 20” (Jefrey Anshel: 20-20-20). Cada 20 minutos de trabajo de cerca, descanso 20 segundos mirando a más de 20 pies (6 metros de distancia).

Regla de los 20

Otra manera de relajar el enfoque, aun no demostrada estricta y científicamente hablando pero con fundamentos fisiológicos del funcionamiento del ojo, es realizar la lectura en lugares con mucha luz, como siempre se escuchó hablar del mito… “No leas con la luz apagada, te hará mal”… La explicación radica en que nuestro ojo tiene la capacidad de regular la luz que ingresa a la retina a través de la pupila (la retina capta señales luminosas y emite mensajes eléctricos al sistema nervioso para crear visión). La pupila tiene la capacidad de cambiar su tamaño, cuando estamos en lugares oscuros se dilata más y cuando estamos en lugares iluminados se contrae, lo mismo sucede con el enfoque, cuanto más enfocamos más se contrae (recuerda: más cerca, más enfoque, más chica la pupila). Esto explica la confusión que le generamos al ojo al exigirle leer en lugares oscuros, mientras por un lado la pupila tiende a dilatarse en penumbras, le exigimos contraerse para mejorar el enfoque. Por este hecho, otra recomendación es leer en lugares muy iluminados, siendo mejor la luz natural, en el patio o en el balcón.

Por último, la retina. Anteriormente explicábamos cómo funciona y la colaboración del tamaño pupilar dependiendo la cantidad de luz del ambiente. La retina recibe señales que se denominan “fotones” que es lo mismo que decir “cantidad de energía”. De esta manera pueden medirse y cada “fotón” es distinto. Un punto luminoso es un fotón, un color es un fotón. Para no confundirnos más, la retina recibe un montón de energía, una perceptible y otra no. La que es perceptible, la retina la transforma en mensaje eléctrico y el sistema nervioso en imágenes. “Los ojos no ven, sino que vemos a través de ellos”… El que crea las imágenes es el sistema nervioso.

En la actualidad, en la era de LED, una de estas “energías” incide sobre nuestra retina constantemente, dañándola y nosotros no nos enteramos. “La luz azul”.

Con el paso del tiempo los monitores y las pantallas de los dispositivos han mejorado la calidad de la imagen, la protección ambiental e intentado mejorar la salud visual, tan es así que en la actualidad, muchos dispositivos electrónicos traen entre sus herramientas de pantalla “MODO LECTURA” o “LIBRE DE AZUL” y también reguladores manuales del brillo. Pero aun así, siguen dañando. Algunos artículos científicos mencionan a la luz azul como una estimulación constante, no percibida, que excita la retina e hiperestimula el sistema nervioso, alterando el sueño y los trastornos asociados del mismo”…

Existen lentes aéreos con bloqueo azul (Blue Block) que filtran las luces azules que fatigan la retina y pueden ser recetados por cualquier oftalmólogo, teniendo en cuenta las actividades y la refracción de cada persona.

A estas recomendaciones que fuimos mencionando y aplicables a todas las edades, cabe agregar que en los niños la OMS fue muy contundente… “está totalmente contraindicado el uso de pantallas antes de los 2 años de edad, de cualquier tipo. Y no más de una hora diaria en niños entre 2 y 5 años”…

Resumiendo…

Es inevitable el uso de dispositivos electrónicos en casa. Por ende las recomendaciones para una salud visual más saludable son:

  • Utilizar pantallas la menor cantidad posible de horas.
  • Realizar actividades al aire libre (patio o balcón) o en lugares bien iluminados.
  • Ubicar la pantalla a una distancia entre 50 cm y un metro.
  • Aplicar la regla de los 20 (Cada 20 minutos de trabajo, realizar un descanso de 20 segundos mirando a 20 pies, 6 metros)
  • Usar lentes aéreos con bloqueo azul
  • Evitar el uso de lentes de contacto
  • Niños menores de 2 años: Contraindicación absoluta de pantallas.
  • Niños entre 2 y 5 años: No más de una hora diaria de pantallas.

Escrito por el Dr. Joaquin Vidoz. Instituto Santa Lucía Paraná.

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