El examen oftalmológico no se trata solo de un examen de visión, es también un examen de salud general.

Nuestros ojos son una ventana abierta hacia los vasos sanguíneos, los nervios y el tejido conectivo de todo el organismo. Muchas veces los problemas encontrados en los ojos son el primer signo o síntoma de una enfermedad que afecta otra parte del cuerpo.

Hoy te mostraremos 20 problemas de salud generales que un buen examen oftalmológico puede detectar y ayudar a prevenir:

Aneurismas

Un aneurisma es una zona de debilidad en la pared de un vaso sanguíneo. Esta debilidad puede tener fugas o romperse. Los signos de un aneurisma cerebral incluyen dolor de cabeza severo en la mitad del cráneo o pérdida de la función de la cara o el cuerpo. Los aneurismas pueden ser catastróficos y requiere atención médica inmediata.

Tumores cerebrales

Los tumores cerebrales pueden provocar aumento de la presión endocraneana y ésta transmitirse al ojo. La inflamación detrás genera edema en los nervios ópticos que pueden detectarse con un examen de fondo de ojos. Pérdida de la visión, visión doble o cambios en el tamaño de la pupila pueden ser algunos de los signos de tumores cerebrales.

Cáncer de la sangre o la piel

Varios tipos de cánceres pueden ser detectados con un examen oftalmológico. Los tumores de piel pueden afectar a los párpados y la superficie ocular externa, generando carcinomas de células basales, escamosos o incluso melanomas. Leucemia y linfomas también pueden afectar las estructuras internas del ojo. Cánceres de mama o pulmón pueden generar metástasis en los ojos.

Diabetes

Pequeñas hemorragias en los vasos sanguíneos de la retina pueden ser indicadores de retinopatía diabética. Algunas veces, los cambios del fondo de ojo aparecen incluso antes que la persona sea diagnosticada con diabetes. La detección temprana de estos cambios pueden evitar la pérdida visual severa que suele acompañar a la diabetes.

Arteritis de células gigantes

La arteritis de células gigantes es una inflamación persistente de las arterias de mediano calibre que afecta los miembros superiores, el cuello y la cabeza. Estas mismas arterias ayudan a nutrir los ojos, por lo cual su inflamación puede provocar visión borrosa, visión doble o incluso la pérdida repentina de la visión de uno o ambos ojos. Un fondo de ojos junto con exámenes de sangre permiten detectar de forma temprana la arteritis de células gigantes. El tratamiento médico puede prevenir la ceguera asociada a ella o incluso la muerte.

Hipertensión arterial

Curvaturas inusuales, torceduras o el sangrado de los vasos sanguíneos en la parte posterior del ojo pueden indicar presión arterial alta. La hipertensión arterial es un factor de riesgo conocido en la aparición y / o progresión del glaucoma, retinopatía diabética, degeneración macular y otras enfermedades. Su médico puede notar signos de presión arterial alta durante un examen de fondo de ojos.

Colesterol elevado

Un anillo amarillento o azulado alrededor de la cornea puede ser un signo de colesterolemia, principalmente cuando aparece en personas jóvenes. Ciertos depósitos en los vasos retinales también pueden indicar niveles elevados de colesterol. Estos pueden ser un signo predecesor de cuadros graves como infartos o ACV.

Lupus

Esta enfermedad crónica inflamatoria puede coincidir con el síndrome de ojo seco. El lupus también puede manifestarse con inflamación de la parte blanca del ojo (escleritis), la parte media (uveítis) o la capa interna (retinitis).

Toxicidad medicamentosa

Varios fármacos pueden ser tóxicos para la retina y el nervio óptico. Los síntomas de toxicidad incluyen párpados rojos y descamados, ojos rojos, queratitis o conjuntivitis.

Esclerosis múltiple

La inflamación del nervio óptico puede ser un presagio de la esclerosis múltiple, una enfermedad degenerativa que afecta al sistema nervioso. Por lo general, esta inflamación va de la mano con una visión muy borrosa, un movimiento ocular doloroso o incluso una visión doble.

Miastenia gravis

La miastenia gravis es un trastorno autoinmune crónico que hace que los músculos se debiliten y se cansen con facilidad. Los primeros síntomas de esta afección suelen afectar a los ojos. El signo más común de la enfermedad es la caída de los párpados en uno o ambos ojos. Otros síntomas incluyen visión doble, debilidad en los brazos o piernas, o problemas potencialmente mortales para respirar, hablar, masticar o tragar.

Artritis reumatoide

Los signos oculares más comunes de la artritis reumatoide (AR) incluyen ojos rojos con dolor intenso y profundo. Este síntoma puede indicar escleritis, una inflamación dolorosa de la parte blanca del ojo que requiere tratamiento médico. Muchas personas que tienen AR también sufren del síndrome de ojo seco severo.

Sarcoidosis

Esta enfermedad inflamatoria afecta a múltiples órganos del cuerpo, incluidos los ojos. El síntoma ocular más común de esta enfermedad es la iritis, una inflamación dolorosa y recurrente del iris o de la parte coloreada del ojo. Esta condición también causa una severa sensibilidad a la luz.

Enfermedades de transmisión sexual

La sífilis, el herpes, la clamidia, el VIH, la gonorrea, las verrugas genitales y los piojos púbicos pueden afectar las capas del ojo. Estas afecciones graves a menudo se detectan durante un examen oftalmológico.

Anemia de células falciforme

Las personas con anemia de células falciformes, un trastorno genético de la sangre, desarrollan glóbulos rojos rígidos en forma de coma que pueden bloquear el flujo de sangre por todo el cuerpo. Esta enfermedad puede causar un amplio espectro de cambios oculares, desde enrojecimiento y rotura de vasos sanguíneos en la superficie del ojo hasta hemorragias severas e incluso desprendimiento de retina dentro del ojo.

Enfermedad de Sjögren

Esta enfermedad autoinmune hace que los glóbulos blancos del cuerpo ataquen las glándulas que producen lágrimas y saliva. Como es de esperar, los ojos secos son una característica clave del síndrome de Sjögren. Otros síntomas incluyen ardor o escozor en los ojos, visión borrosa y sequedad de boca.

Accidente cerebrovascular (ACV)

Los vasos sanguíneos de la retina a veces contienen bloqueos o coágulos. Estos bloqueos pueden causar puntos ciegos repentinos o dar la sensación de que una «cortina» se cierra sobre la visión de una persona. Estos pueden indicar un mayor riesgo de accidente cerebrovascular. La pérdida de la visión lateral también puede ser una advertencia de daño cerebral causado por un accidente cerebrovascular previo.

Enfermedad tiroidea

Los globos oculares que sobresalen y los párpados retraídos son signos reveladores de hipertiroidismo, más comúnmente causado por la enfermedad de Graves. Esto sucede cuando la glándula tiroides produce demasiada o muy poca hormona. A veces esto coincide con ojo seco, visión borrosa o pérdida de visión.

Enfermedad vascular

Los trastornos de la coagulación y los trastornos hemorrágicos pueden causar hemorragia visible dentro y alrededor del ojo. Estos se conocen como hemorragias subconjuntivales. Estos trastornos también pueden causar hemorragias retinianas que amenazan la visión.

Déficit de Vitamina A

Los ojos secos y la ceguera nocturna son signos de deficiencia de vitamina A. Sin suficiente vitamina A, los ojos no pueden producir suficiente humedad para mantenerlos debidamente lubricados. Los niveles bajos de vitamina A también conducen a la ceguera nocturna, al evitar la producción de ciertos pigmentos necesarios para que la retina funcione correctamente. La deficiencia de vitamina A es la principal causa de ceguera prevenible en los niños de todo el mundo.

Es importante recordar que estos síntomas no garantizan que tenga una determinada condición de salud, simplemente son un alerta para realizar controles más profundos. Siempre que un examen oftalmológico revele un posible problema de salud, su oftalmólogo recomendará más pruebas o derivará a un especialista según sea necesario.

Recomendamos que todos los adultos se sometan a un examen ocular completo a los 40 años. Es entonces cuando pueden aparecer por primera vez los primeros signos de enfermedad o cambios en la visión. Si tiene factores de riesgo como diabetes, presión arterial alta o antecedentes familiares de enfermedades oculares, no se demore: programe un oftalmológico una edad más temprana.

Escrito por el Dr. Alejandro Allocco. Departamento de Catarata, córnea y cirugía refractiva. Instituto Santa Lucía Paraná.

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