El crosslinking corneal es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo desarrollado en Alemania en la década del ´90 para el tratamiento del queratocono. Comenzó a utilizarse en 1998 en Alemania y en 2005 en Italia, logrando para entonces aprobación por la comunidad Europea. Fue aprobado por la FDA de los Estados Unidos para el tratamiento del queratocono en progresión y finalmente la ANMAT lo aprobó para su uso en nuestro país.

El objetivo principal del Crosslinking es detener la progresión del queratocono. Consiste en la aplicación de riboflavina tópica seguida de irradiación con luz UV-A que favorece el fortalecimiento corneal por la formación de enlaces cruzados en las fibras colágenas del estroma corneal, lo que detiene la progresión del queratocono. De este modo, se logra mejorar la calidad visual y la topografía corneal de los pacientes que padecen dicha condición, como así también prevenir de la futura necesidad de trasplante corneal.

El propósito principal del Crosslinking es detener la progresión de la ectasia. La indicación más común es el queratocono. Otras enfermedades que pueden ser candidatas incluyen la degeneración marginal pelúcida, la degeneración marginal de Terrien y la ectasia post-cirugía refractiva (como LASIK, PRK o queratotomía radial).

Al tratarse de un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo y ambulatorio, la mayoría de las complicaciones asociadas al crosslinking corneal son de baja incidencia y transitorias. Entre las más comunes se encuentran el edema estromal y el haze temporal, infiltrados corneales estériles, queratitis infecciosa y queratitis lamelar difusa (en post-LASIK), entre otras.

En contrapartida a lo anteriormente demostrado, el trasplante corneal es un procedimiento quirúrgico invasivo que involucra el recambio de la córnea enferma por otra obtenida a partir de un donante. En el queratocono el trasplante corneal está indicado principalmente cuando la córnea ha perdido su transparencia de forma parcial o total.

Al tratarse de un procedimiento quirúrgico mayor, el trasplante corneal está asociado a complicaciones intraoperatorias y postoperatorias frecuentes y graves, incluido el rechazo del injerto. Las complicaciones más comunes incluyen glaucoma, el cual se ve hasta en un 30% de los casos; cataratas; alteraciones vitreorretinales como hemorragias vítreas, desprendimiento coroideo, endoftalmitis y desprendimiento de retina; e infecciones, que llegan al 12% de incidencia en países subdesarrollados como el nuestro.

El rechazo del injerto corneal puede aparecer de forma temprana o tardía tras la cirugía, y representa una complicación de gravedad para el paciente. Está demostrado que el trasplante a edades tempranas tiene mayores tasas de rechazo del injerto. Por esta razón, resulta indiscutible la realización del crosslinking corneal en pacientes con queratocono en progresión, pues se trata de un procedimiento mínimamente invasivo, con baja tasas de complicaciones y que tiene como objetivo frenar o al menos retrasar la realización de una queratoplastia hasta edades más avanzadas de la vida del paciente donde ésta última tiene mayores posibilidades de éxito.

Los beneficios del Crosslinking corneal en pacientes con queratocono han sido ampliamente demostrados en estudios científicos de calidad, incluyendo revisiones sistemáticas, meta análisis, estudios randomizados, prospectivos y multicéntricos, con largos períodos de seguimiento y muestras poblacionales significativas. El crosslinking corneal no solo detiene la progresión de la enfermedad, sino que mejora la visión y la calidad de vida de las personas que lo padecen, y finalmente evita la necesidad de trasplante corneal o, al menos, lo pospone varios años hasta que el paciente alcanza una edad donde dicho procedimiento tiene mejores tasas de éxito.

Escrito por el Dr. Alejandro Allocco. Departamento de Cornea, catarata y cirugía refractiva. Instituto Santa Lucía Paraná.

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